jueves, 27 de agosto de 2009

Jesucristo Superestrella.

Aprendí a detestar casi todo lo que aprendí formalmente desde los 5 hasta los 12 años. Sin embargo, debo reconocer que hacernos bailar al son de estos hitazos fue algo bastante astuto. Otro día les enseño las coreos (todos los que siguen tenían una propia, lo juro).

Esta era de las primeras que aprendíamos, en primer grado nos daban una vela que simbolizaba la luz de cristo, la iglesia, los santos y la mar en coche. Nosotros, pequeños, cantábamos y hacíamos mímica con las manos:


Después también estaba esta (no la conseguí entera, al igual que la previa).


De todas pongo pedacitos porque sino es muy aburrido. Durante muchos años, creí que esta canción decía "Ya Menicé les abrirá" (creía que, si había un Yahvé, Menicé tranquilamente podría ser un nombre bíblico).


Por último, the one and only. Esta merece ponerse entera porque es nuestra favorita con la chiqui. No sé si será porque es a dos voces, porque la coreografía era la mejor o porque había que ser muy groso para poder cantarla, pero nos sigue volando la capelu.


Como nota de color: apenas entré al colegio, mi padre (siempre muy respetuoso con la religión) se unió a otros dos padres para fundar el trío Hostia. Lo único que hacían era dar tres aplausos y gritar ¡HOSTIA! en el medio de todas las reuniones para provocar la risa y vergüenza de los cercanos (mi madre, las más de las veces).

lunes, 24 de agosto de 2009

Un par de temitas.

Si esto que descubrí ayer ya lo sabían, por favor actúen sorprendidos igual.
Pasos para descubrir algo guachi cope pero que no te va a servir mucho en la vida:
1) Mirá tu teclado.
2) Asegurate de que sea QWERTY (que las primeras letras de la fila de arriba, empezando desde la izquierda, sean esas) porque sino lo que digo no se puede evidenciar en tu caso.
3) Mirá las letras F y J.
4) ¿Viste que tienen una marquita? ¿Sabés para qué sirve? Ahí tenés que poner tus dos dedos índices (el izquierdo en la F, el derecho en la J) y, en las letras sucesivas, el resto de los dedos (el gordo no sé dónde va).
5) Con eso tenés la postura de manos de mecanografía, esa que enseñaban en los colegios.
El pasado conviviendo con la tecnología. ¿Qué tul?

(Por otro lado, me alegra sobremanera que la mayoría de gente dé crédito a la tirada de cuero. Por fin se hace justicia.)

martes, 11 de agosto de 2009

Música (a veces la escucho).

Yo, que no me destaco por darle mucha bola a la música si no es para bailarla, considero que cuando me taro con un tema por más de un día, es digno de mención.
El afortunado, en estos días, es él.
No sé a ustedes, pero a mí siempre me gusta cantar las canciones mientras las escucho, así que acá les va la letra:

Helping the kids out of their coats
But wait the babies haven't been born oh
Unpacking the bags and setting up
And planting lilacs and buttercups oh

But in the meantime we've got it hard
Second floor living without a yard
It may be years until the day
My dreams will match up with my pay

Old dirt road,
(mushaboom, mushaboom)
knee deep snow
(mushaboom, mushaboom)
Watching the fire as we grow
(mushaboom, mushaboom)
o-o-o-o-old

I got a man to stick it out
And make a home from a rented house oh
And we'll collect the moments one by one
I guess that's how the future's done oh

How many acres, how much light
Tucked in the woods and out of sight
Talk to the neighbours and tip my cap
On a little road barely on the map

Old dirt road,
mushaboom, mushaboom)
knee deep snow
mushaboom, mushaboom)
Watching the fire as we grow,
mushaboom, mushaboom)
o-o-o-o-old
(mushaboom, mushaboom)
Old dirt road rambling rose
(mushaboom, mushaboom)
Watching the fire as we grow
(mushaboom, mushaboom)
Well I'm Sold...

martes, 4 de agosto de 2009

Cosas lindas.

El viaje iba a ser eterno. No veía la hora de llegar. Repasó una y otra vez lo que acababa de pasar pero siempre por arriba, no quería olvidarse de ningún detalle (porque conocía los intrincados caminos que podía llegar a recorrer la memoria) pero tampoco quería disfrutar ahora de la nueva adquisición.
Tenía la certeza de que esa sería la mejor noche, la más nítida. En las sucesivas cada vez se irían perdiendo más cosas: él iba a dejar de estar disfrazado, ella no recordaría cómo llegó ahí ni quienes estaban y su memoria se las ingeniaría para cubrir el bache con situaciones inventadas.
Las pesadillas la habían atormentado desde tiempos inmemoriales (los domingos, sobre todo) y siempre le habían recetado lo mismo. Tantas veces lo oyó, tantas veces surtió efecto, que ya estaba estampado en su cabeza: "Pensá en cosas lindas".
El abuso de la herramienta pero la escasez de momentos lindos que venía atravesando la habían obligado a rememorar más de una vez el mismo evento. Hacía tiempo que el ejército de "cosas lindas" no reclutaba nuevos soldados.
Por eso la premura, la necesidad imperiosa de recorrer los dos barrios que los separaban, llegar a su almohada y entregarse, plácidamente, a la alegría de una nueva cosa linda, nuevísima, sin estrenar.
Se le hacía difícil no dejarse llevar por su cabeza durante el viaje. Ignoraba los comentarios con los que el conductor pretendía hacer más amena la travesía. Pensaba en sus ojos, en cómo dio el primer paso y se acercó, despacio (ella sabía que el tiempo interno nada tiene que ver con las horas, los minutos, los segundos... él había tardado siglos). Pensaba en sus manos agarrándole la cara, en cómo la miraba... ¡No! Demasiados detalles, esas eran cosas que se disfrutaban en soledad, sin tener que escuchar qué incómodo es manejar por el centro a las 7 de la tarde.
Después de muchas vueltas, comentarios vacíos y una fuerza de voluntad que estaba a punto de flaquear, lo imposible dejó de serlo. Por fin llegó. Por fin se terminaba esa lucha frente a su cabeza, por fin iba a poder sucumbir, como tanto lo quería, a la repetición exacta de lo que acababa de pasar.
Subió, se acostó y rememoró con todas sus fuerzas la noche entera, desde que atravesó la puerta de entrada hasta que se fue. Lo repasó muchas veces. Confiaba en que, de esa manera, a su inconsciente no le quedaría otra opción que soñar con ese momento.
Al día siguiente, cuando se despertó, no entendió cómo su cabeza había sido inmune a su estrategia. Por mucho que lo intentó, no le encontró una explicación.
Había soñado con un médico y con papá noel.

lunes, 3 de agosto de 2009

Lo genial se comparte.

Gracias gurú por tanta magia.