jueves, 27 de octubre de 2011

Amor narcótico

Yo quiero un novio que cante, tararee y baile los temas de Chichi.
Que, si tiene fiebre, me diga "es que la ciencia no funciona, sólo tus besos, vida mía".
Que antes de cocinar me agarre de la cintura y nos pongamos a bailar un tema de Jandy Feliz (sabiendo ambos quién es Jandy).

¿Cuánto de esto es genuinamente sangre latina y cuánto influencia de los sábados al son de "Bachata Rosa" de la mano de mi madre?
Jamás lo sabremos, sólo puedo concluir que al próximo interesado le hago preparar una coreo antes de empezar a salir para ver qué onda.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Antropología, tecnología y disney (o del guiso que se arma mi inconsciente con esos ingredientes)

Estaba en la sabana africana. En un lugar vacío, sin vegetación y bastante marrón claro. Había tres hombres parados mirando para el lado opuesto al que estaba yo. Su ropa era de explorador y el color se mimetizaba considerablemente con el suelo. Son antropólogos, concluyo.
De repente, aparece la mamá de Simba (sí, Simba, el Rey León) y me explica que Simba está teniendo malas juntas y que ella lo repudia.
Aparece Simba corriendo adelante de una manada de hienas, pero no es que las hienas lo persiguen, son parte de su equipo. Los antropólogos miran interesados y analíticos toda la secuencia.
La mamá de Simba empieza a rugir, reta a su hijo y espanta a las hienas, que huyen.
Yo saco un celular de plástico celeste y tipeo en un word que tiene el celular: "hienas nazis, clara referencia etnocentrista" y pienso "claro, es obvio, las hienas y Simba no aceptan a otras razas, Simba va a matar a su mamá".
Los antropólogos toman apuntes.

viernes, 12 de agosto de 2011

Chau.

A esos colores amarillos y pasteles que tanto me empalagaron. Al timbre cantarín. A la canilla con forma de sapo del balcón que supo ser mi favorita desde que tenía 10 años y jamás fue destronada. Al piso de madera brillante porque a mi mamá no le entendieron cuando pidió mate. Al zócalo del lado izquierdo de la puerta de nuestro baño en el cual, cuando llegué y me sentía una pandillera del bronx, tallé un elocuente "meli was here" (lo creí bien oculto y mi mamá lo descubrió a los cuatro días). A la calle de los árboles. Al tachito tecnológico. A la puerta para el voyeur con el vidrio traslúcido.
A las noches en vela hablando por teléfono en el recoveco mínimo entre mi cama y la ventana. A las noches en vela llorando en ese mismo recoveco. A los novios que venían a ver tele en el cuarto compartido. A las películas en el living con el reflejo del balcón que implicaba muchas maniobras para encontrar el lugar perfecto.
A los vecinos, a Ricardo. Al guardia amigo, al romántico, al dormilón, al amargo, al servicial. A no bajar a abrir nunca la puerta. Al ascensor y su puerta fallada. A la puerta verde. A las llaves gigantes de la puerta verde. A la baulera.
A la pileta, a las tiradas a la misma inventadas con bel. Al tutti frutti tramposo en el living y en la cocina ("yo escribo en el living porque sino se copian de mí", decía papá para poder hacer trampa tranquilo). A las luces quemadas. A las horas de charlas con amigas en el living. A la biblioteca benefactora que siempre nos esperó con algún libro interesante .
A los momentos horribles, los llantos inconsolables y la angustia desesperante. Al miedo a la noche. A los días en que este dejó de ser nuestro espacio y se volvió uno ajeno, feo, deprimente.
A los cumpleaños en la mesa del living todos apretados. A las navidades y año nuevos en la mismísima mesa. Al lavadero con vinos que jamás tomamos. A las salidas del mismo al balcón por la ventanita y no por la puerta.
Al fin de la primaria, la secundaria, la facultad, las facultades. A los primeros desamores, a los segundos, a los terceros. A las plantas marchitas.

A mi casa. Chau, casa.

lunes, 18 de julio de 2011

chiquitos

no crean que esto cayó en desuso. pasamos por unas jornadas de esterilidad productiva, pero eso no significa ni significará jamás la muerte del espacio.
quizás nos renombremos, cambiemos de dirección o pasemos un par de meses más así, pero no pierdan la calma. todo se va a acomodar y van a volver a disfrutar de esto que tantas alegrías les legó.
los quiero, siempre.

sábado, 8 de enero de 2011

I'm a loser