viernes, 31 de diciembre de 2010

Chilines

Subíamos al auto y ya sabíamos que se venía un camino larguísimo. Uno de los pocos, en ese momento, que permitía que nos durmiésemos hasta llegar. Había que descansar para todo lo que se venía. Allá, un sinfín de primos, amigos, conocidos, tíos (digamos) y familia saliendo hasta de abajo de las baldosas.
Comer hasta reventar, mirar tele en la cama gigante que siempre supo hacerse un poco más grande para albergar a algún nuevo visitante, la mesa larguísima y el amparo material de esos muros que nunca dudaron en asilar a ninguno. Y en la cabecera, atrás de todo eso, ellos, siempre ellos.
¿Ma, son mis tíos? No, tus tíos abuelos... Aaaah...¿no quieren ser mis abuelos? aceptaron sin dudarlo ese pedido de adopción que hice a mis pocos años de edad. Chiquita pero ninguna naba, me daba cuenta de que adelante mío había abuelazgo de calidad.
Hoy se terminaron de ir. Mi papá elige recordarlos en sus mejores momentos y hace una sucesión de sus greatest hits. Yo no puedo hacer lo contrario. No porque lo elija, sino porque no existen malos recuerdos si ellos los protagonizan.


viernes, 17 de diciembre de 2010

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