lunes, 27 de abril de 2009

El principito.

Además de que existen temas que marcan historia, también están los principios que lo hacen. ¿A qué me refiero? A aquellos principios que con sólo escucharlos ya nos emocionan porque nos anticipan o nos hacen imaginar que se viene algo que, si no es una experiencia religiosa, al menos nos va a deleitar. Sin embargo, No siempre el tema condice con la calidad del principio. Muchos, de hecho, flaquean pasados los 30 gloriosos segundos iniciales y no nos venden lo que queremos comprar.
Por eso este posteo pretende hacer justicia a aquellas ignoradas corcheas, fusas y semifusas que han sido y serán grandes hitos de la historia musical.
Como muchos de ustedes saben, mi cultura en este campo no es la más vasta, entonces abro el juego a aquellos que quieran cooperar aportando sus principios favoritos (basta con indicar el título del tema y su autor, pero si quieren pueden también tararear). Por supuesto, el staff se compromete a realizar nuevos posteos con la información que proporcionen.
Es posible que "Los mejores principios de la Historia" resulte un poco pretencioso, pero reside en ustedes aportar ejemplos que hagan que la nomenclatura no le quede grande al grupo.
Para ir empezando, estos:














jueves, 23 de abril de 2009

No entendemos nada.
Nos sorprenden en los actos y, aunque no apelen directamente a nosotros, no sabemos dónde esconder la cabeza.
Vemos friends y no entendemos cómo es que el mundo no está lleno de conejos hechos de medias y de bailarines frustrados que se aprenden la coreo de Ross y Mónica para conquistar a su media naranja.
No entendemos nada.
Y somos cursis, también, o así nos llaman. Pero, viejo, cómo puede ser que no se den cuenta de que es mucho más lindo andar en patineta que en skate y que un plan de sábado digno de serlo tiene lugar, seguro, en lo de alguna abuela golosa con empanadas y trampa al tutti frutti included.
Seguimos sin entender un corno.
Todavía no podemos entender al gordo Gómez que nos la tiene jurada desde hace meses. Por supuesto, ni jota le entendemos a "masita", su fiel colaborador.
No sabemos por qué lloramos, pero lloramos mucho. No sabemos por qué nos ponemos nerviosos, pero estallamos a cada rato. No sabemos por qué la gente no entiende que la libertad es un gol de Pavone y que una sartén de teflón arruinada por la virulana es una de las cosas más románticas de la historia.
No entendemos nada.
Seguro seguimos sin entender por mucho tiempo, pero al menos no estamos solos.

miércoles, 15 de abril de 2009

Otros dicen.

"(...) Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré los sueños que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí afuera, este río de calles y de puentes".

viernes, 10 de abril de 2009

Dicho y hecho II.

Decidió llamarlo Gumersindo.
Ni "Rayito", ni "Blanco", ni "Pegaso", ni siquiera "de Troya". No, no, él era Gumersindo.
El bautizado no se sentía a gusto con su rótulo, que lo ubicaba en el centro de las burlas de todos sus compañeros. Rocinante ni siquiera lo miraba, Tornado se reía cada vez que lo veía entrar al establo y Rosita le robaba su pedazo de fardo. Las burlas eran cada vez más insoportables.
Maldecía constantemente el día en que lo habían separado de su madre para obsequiarlo a ese pelagatos envidioso, que no podía lidiar con el hecho de llamarse Rutilio y por eso castigaba a todos los que podía para que sufrieran su misma suerte.
Un día de chequeo general, Rutilio se acercó al establo al grito de "Guuumeeeer". Por supuesto, todos los concubinos de Gumersindo comenzaron a reír por lo bajo como de costumbre.
A punto de comenzar el dueño con el chequeo y en un acto desesperado, el equino mordió la única porción de fardo que Rosita, ya satisfecha, le había dejado. El amo, con su tono más comprensivo, intentó dialogar con el empacado.
"A ver qué tenés ahí... dale, Gumer, abrí la boca, a ver... ¿Qué tenés ahí?" decía mientras se acercaba cada vez más para intentar ver qué mascaba.
"¡GUMERSINDO!" Gritó, creyendo que la autoridad era lo necesario en ese caso. Desgraciadamente, no fue buena su elección de palabras. Al oír su nombre, el animal abrió su boca y devoró automáticamente el ojo que tenía más cerca.
Ese día Rutilio aprendió y nos enseñó a todos nosotros a qué animales es mejor no mirarles la dentadura.

jueves, 9 de abril de 2009

Empecé con el pie derecho.

Hoy descubrí que la canción que dice "turu, tururururu turu, turururu, tururururu turu, tururururu turu" que tanto me gusta (pero que como sólo me sabía esa parte jamás la pude buscar en google) se llama "Walk of life" y ya me la estuve escuchando en el songza.
Estas mini vacaciones se las traen.

jueves, 2 de abril de 2009

La verdad de la milanesa.

Las firmantes "ViCkY" y "Vicu" son dos personas distintas.