Y porque la política de la empresa es "lo pedís, lo tenés".
Ayer recordábamos períodos juveniles en los cuales gozábamos de compartir nuestra angustia con el mundo. ¿Qué nos pasaba? ¿Qué nos pasa? ¿Estamos todos tan deseosos de ser foco de atención que sacamos al viento los trapitos más escondidos? Y ojo, porque a pesar de que yo no tuve fotolog, tenía Msn y tenerlo implicaba tener nick, y todos sabemos que tener nick significaba, si eras yo, que una poética bastante berreta gritara a toda la lista los pesares a los que me venía sometiendo la cruda realidad.
Hoy, ya más creciditos, sabemos que este no es el lugar. Que las miserias se revelan con alguna infusión y galletitas o bizcochos de por medio, que el destinatario no es el maravilloso mundo de la internet, sino alguien con estructura ósea y oídos.
No venimos más a escupirnos las angustias, a hacer cuentas regresivas para sucesos que sólo a nosotros nos importan, no ponemos en el nick letras tan pesimistas como "Creep" de Radiohead para que la gente nos pregunte "¿estás bien?" y consigamos por algún lado la atención que por otro nos falta.
Ahora charlamos, nos acompañamos, nos pasamos una carilina en lugar de un zumbido. Nos dimos cuenta de que no es necesario que todos se enteren que estás triste para que quieran consolarte.
Pero andá a hacérselo entender a un chico de 16 años al que la novia lo dejó o a una chica que sabe que su objeto de deseo está tan enamorado como ella pero de otra. Éramos pura pubertad y teníamos la angustia a flor de piel.
Por suerte ahora podemos reírnos, porque sabemos que si el nudo en la garganta reaparece, no necesitamos del dominio "fotolog.com/meinundoenmillanto" para descargarnos, hay oídos a los que les importa lo que tenemos para decir.
(En otras noticias: Me acordé de la frase "La puta que vale la pena estar vivo" y automáticamente recordé que ayer murió Bergara Leumann. Paradójico).