miércoles, 24 de septiembre de 2008

El 3 de Octubre que se avecina, mi amiga Leila festeja su cumpleaños (si conocés a Leila estás invitado). La cuestión es que, como es una amiga muy creativa, soñadora y actriz (es Barby) propuso como consigna de la celebración que todos vayamos con un disfraz.
Cuando pedí consejo, las únicas respuestas que recibí fueron:
-"De sardineta... culo al aire y sin careta"
-"De maño"
-"No te disfraces, es un quemo"
Por eso traigo este tópico a mi concurridísimo espacio para que mis adorables, creativos e imparables lectores puedan ofrecerme sus sugerencias. Por supuesto, alquilar algo está sumamente descartado, tiene que ser de mi autoría (y vale aclarar que el de Mamá Noel ya lo exploté todo lo que pude, no va más).
En fin, todo esto en realidad era para que no leyeran que Vic me dijo snob en el post anterior pero es obvio que ahora van a correr todos a leerlo.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Nunca entendí la frase "La excepción que confirma la regla".

sábado, 6 de septiembre de 2008

Porque ya te cansaste de Heath Ledger y de mi día canino.

Y porque la política de la empresa es "lo pedís, lo tenés".
Ayer recordábamos períodos juveniles en los cuales gozábamos de compartir nuestra angustia con el mundo. ¿Qué nos pasaba? ¿Qué nos pasa? ¿Estamos todos tan deseosos de ser foco de atención que sacamos al viento los trapitos más escondidos? Y ojo, porque a pesar de que yo no tuve fotolog, tenía Msn y tenerlo implicaba tener nick, y todos sabemos que tener nick significaba, si eras yo, que una poética bastante berreta gritara a toda la lista los pesares a los que me venía sometiendo la cruda realidad.
Hoy, ya más creciditos, sabemos que este no es el lugar. Que las miserias se revelan con alguna infusión y galletitas o bizcochos de por medio, que el destinatario no es el maravilloso mundo de la internet, sino alguien con estructura ósea y oídos.
No venimos más a escupirnos las angustias, a hacer cuentas regresivas para sucesos que sólo a nosotros nos importan, no ponemos en el nick letras tan pesimistas como "Creep" de Radiohead para que la gente nos pregunte "¿estás bien?" y consigamos por algún lado la atención que por otro nos falta.
Ahora charlamos, nos acompañamos, nos pasamos una carilina en lugar de un zumbido. Nos dimos cuenta de que no es necesario que todos se enteren que estás triste para que quieran consolarte.
Pero andá a hacérselo entender a un chico de 16 años al que la novia lo dejó o a una chica que sabe que su objeto de deseo está tan enamorado como ella pero de otra. Éramos pura pubertad y teníamos la angustia a flor de piel.
Por suerte ahora podemos reírnos, porque sabemos que si el nudo en la garganta reaparece, no necesitamos del dominio "fotolog.com/meinundoenmillanto" para descargarnos, hay oídos a los que les importa lo que tenemos para decir.

(En otras noticias: Me acordé de la frase "La puta que vale la pena estar vivo" y automáticamente recordé que ayer murió Bergara Leumann. Paradójico).

miércoles, 20 de agosto de 2008

A sacar las botas de goma.

En estos días en que la lluvia amaga un poco y está medio que sí que no, considero que es un buen momento de recordar aquella película que, al menos a mí, me hizo querer mucho a los pilotos y a los paraguas. Con ustedes, el recopilado berreta y alusivo:

La obra maestra


(no siempre fue tan jovial y amena)


(pero no sólo inspiró el pánico y la ultraviolencia)


(también nos inspira a los menos talentosos que la homenajeamos como podemos)

viernes, 15 de agosto de 2008

Últimamente el mundo está lleno de bebés y niños muy grosos (existentes y por venir). Como en este espacio estamos ansiosos por conocer a nuevos gurrumines, les vamos a hacer un regalo a ellos -para que vean lo capos que son- y a ustedes, para que se rían un poco.
He aquí, entonces, mi super compilado de 8 joyitas de la primera edad:

Ritmo en las venas


Alegría (si no se ríen con esto son de piedra)


Pucha, uno se preocupa por el hermano y se le ríen en la cara


Malísimo el primero pero imperdible el del túnel


Este puede no causarles pero me sentí muy identificada y hay grandes probabilidades de que, si alguna vez tengo una hija, salga así


Norma Aleandro te comés los mocos


Directo a Cantando por un sueño y con un 8 de Lafauci


Por último, algo extraído del blog de Morita, MIEDO

miércoles, 30 de julio de 2008

Descubrimientos que merecen ser compartidos.

Hace años conocí este tema. Jamás le había prestado atención a su letra porque me perdía en su musicalidad tan ochentosa.
Hace un tiempo descubrí su video. Magnífico, el video fue todo lo que esperaba. Seguía creyendo que la canción había sido compuesta para un programa de fitness o símil y el video venía a confirmar mis sospechas.
Con mi hermana tenemos la costumbre de convidar a todos nuestra desentonada interpretación de temas que nos generen la emoción suficiente como para sentirnos popstars. Hace poco recordamos este. Decidimos buscar en el imperio de la alegría (youtube, of course) la versión karaokizada del tema para poder seguirlo con nuestras privilegiadas voces.
Sorpresa la nuestra cuando leímos la picaresca poesía de Olivia Newton John.
Acá los doto de los elementos necesarios para recorrer el mismo camino que yo y les cedo a los interesados el espacio para reflexionar acerca del material.

El video:


La letra:

I'm saying all the things that I know you'll like
Making good conversation
I gotta handle you just right
You know what I mean
I took you to an intimate restaurant
Then to a suggestive movie
There's nothing left to talk about
Unless it's horizontally

Let's get physical, physical
I wanna get physical
Let's get into physical
Let me hear your body talk, your body talk
Let me hear your body talk

I've been patient, I've been good
Tried to keep my hands on the table
It's gettin' hard this holdin' back
If you know what I mean

I'm sure you'll understand my point of view
We know each other mentally
You gotta know that you're bringin' out
The animal in me

Let's get physical, physical
I wanna get physical
Let's get into physical
Let me hear your body talk, your body talk
Let me hear your body talk

Let's get physical, physical
I wanna get physical
Let's get into physical
Let me hear your body talk, your body talk
Let me hear your body talk

Let's get physical, physical
I wanna get physical
Let's get into physical
Let me hear your body talk, your body talk
Let me hear your body talk

Let's get animal, animal
I wanna get animal
Let's get into animal
Let me hear your body talk
Let me hear your body talk

domingo, 27 de julio de 2008

De casas muy raras I

Siempre que escuchaba hablar de "La casa de los espíritus", daba por descontado que se paseaban miles y miles de Caspers por los cuartos asustando a todo aquel que osara perturbar la calma del mundo de los muertos.
Tiempo después, alguien me dijo que la casa de M. (genial poner "m." porque el mundo está plagado de emes y acá cualquiera puede sentirse el protagonista) era como la casa de los espíritus. Si bien para ese entonces ya había aprendido que mi elucubración en poco correspondía con la trama, me gusta pensar que el misticismo del título tiene algo que ver con lo que pasa en esa casa. Que, debo aclarar, no es sólo de M., sino de M. F. A. M. y así ad infinitum.
Mi primer acercamiento fue, digamos, interesante. Jóvenes, me dijeron, plagada de jóvenes. 6 por aquel momento.
Extraño, no menos interesante por ello. A pesar de dubitarlo, terminé accediendo a la visita que poco me tentaba porque estaría rodeada de desconocidos o de conocidos acompañados.


Llegamos.
La puerta, a punto de caducar, daba la bienvenida a un lugar oscuro (oscurísimo bajo el manto del desconocimiento).
Cuando nuestro Virgilio acudió al timbrazo de mi amiga M. (otra eme, ¿no les digo que son mil?) fue necesario un tirón firme y seco (que luego entendería yo que es requisito imprescindible para atravesar el umbral) para hacer posible el ingreso.
El recorrido por el pasillo no fue menos emocionante que el acto de apertura. Algunas luces muy lejanas intentaban bañar el pasillo eterno que además de no tener techo permitía ver muchos de los cuartos que, me enteraría después, formaban parte de la extraña construcción. Virgilio recorría con soltura y calma el camino y M. lo seguía sin temor alguno (no sólo por estar acompañada de su guardián, sino porque ella también tenía ya cierta familiaridad con el recorrido). Yo, sin embargo, con ojos desorbitados, intentaba captar todo lo que podía del trayecto.
Al final del pasillo, por fin, la puerta blanca. Otro tirón (las puertas de la guarida parecen contar con una especie de negación a la apertura suave y simple, gustan de un poco de violencia) y escaleras.
En ese momento, ya desesperanzada, creí que todo era un invento y que no existía tal casa, que toda nuestra noche se iría entre escaleras, pasillos, puertas reacias a dejarnos pasar y golpes por parte de nuestro guía. Resignada, seguí a la dupla por las escaleras.
Eran un poco empinadas. Yo llevaba una mochila gigante y empezaba a sentir que quizás sí nos acercábamos a algo. Los nervios, entonces, hicieron que me tropezara.
Disimulé mi casi caída procurando que nadie la notara y, cuando miré arriba para certificar que había logrado ocultar mi torpeza, ahí estaba.
Vi la espalda de mi amiga entrando por una puerta transparente. Había muchas otras pero consideré que lo más correcto sería seguir a M., hubiese sido muy descortés (aunque no poco emocionante) aventurarme a recorrer sola ese laberinto que, cual fitito de payasos, parecía una pequeñez de afuera pero sabía servir de morada para un gran contingente de jóvenes estudiantes.
Con mucho miedo, agarré el picaporte de la puerta que me habían dejado cortésmente abierta (sospecho que por mi poca familiaridad con el arte de los golpes) y decidí penetrar la espesura del bosque de lo desconocido. Entré a timbredearriba.