El otro día tuve un reencuentro con mis compañeros de la primaria. Todo fue bastante ameno, me enteré el devenir de varios, de la descendencia de algunos y del éxito académico de otros.
Como suele hacerse en este tipo de reuniones, de lo que menos se habló fue del presente y del futuro. Nos concentramos, por supuesto, en el único tiempo verbal que nos unía: el pasado.
De su mano, nos transportamos a nuestros días de polleras y trenzas largas. Sin mucha demora, llegamos a nuestras costumbres dignas de cualquier milnuevenoventay...
Nos acordamos de chiquititas, por ejemplo. Alguien mencionó que están pasando de nuevo el año del granero. Lo odié ese, empezaba todo de nuevo y encima con Grecia Colmenares. O sea... te llamás GRECIA, no podés venir a hacerte la granjera que usa bota de goma.
En fin, el tema es que toda esa conversación, por supuesto, me hizo pensar en mis propios noventa. Estos son algunos de mis recuerdos recientemente extraídos del pensadero:
-En mis noventa, por ejemplo, si quería ver chiquititas tenía que ir a tomar la merienda a la casa de una amiguita porque tenía una mamá super pensante y progre que se oponía a que consumiera esas cosas.
-En mis noventa tenía una abuela -la gorda, claro, porque ella es un hito de todos los tiempos- que bailaba canciones de los decadentes (el tutá tutá) mientras le hacía el CENTRO DE BELLEZA POND'S INSTITUTE con mi hermana (consistía en ponerle una crema de mamá en la cara y después maquillarla con pinturas de juguete).
-En mis noventa jugaba a ser Su, que todavía no se había deschavetado y seguía preocupándose por darle la mano al maestruli y porque el "GUAPETÓN" le saliera festivo en lugar de salir a hablar de la pena de muerte.
-En mis noventa, también, me veía todos los capítulos del fantasma escritor (incluso el de CALIPSO, en el cual Gaby Fernández es otra actriz y no la de siempre).
-En mis nineties jugaba al poliládron pero con la treta de hacer una cadena entre los encarcelados (cosa que si un ladrón salvaba al primero de la cadena quedaban todos automáticamente libres).
-Por supuesto que en mis noventa comía CHEESTRINGS, que eran esos palitos de queso que podías despeinar.
-De más está recordar que, bien avanzados los noventa porque yo tenía cablevisión y no multicanal, me veía "Clarissa lo explica todo", "Las leyendas del templo escondido", "La vida moderna de Rocco", "Los castores cascarrabias", "Mi guión en discovery kids", "Arte manía", "Sabrina, la bruja adolescente" (ver video "Crazy" del post anterior para apoyo visual de esta última), "El mundo de Beakman" y "Ginger".
- Sin duda alguna puedo afirmar que me veía Supermatch religiosamente a las 5 de la tarde y jugaba al mismo en todos los pijamas parties habidos y por haber (recuerdo con particular regocijo uno en lo de Vic. La casa de vic siempre da para todo y parte del desafío supermatchero consistía en tirarnos en colchón por la escalera). Obviamente no tenía ni idea de que Peter era Ronnie Arias.
- Bailaba Acqua, bailaba chiquititas -aún sin verlo- y bailaba Machito Ponce -aún sin entender qué quería decir cuando le decía al pana "póntelo, oie, pana, ia póntelo"-.
- Entre otras cosas, patinaba en rollers.
En síntesis muy sintéticas, esos son algunos de los más importantes flashbacks que me deleitan de mi niñez. Si llegaron hasta acá, espero que este texto haya servido de disparador para que me compartan sus experiencias más noventosas, enriquezcan mi repertorio noventoso, por favor. Quiero saber cómo lo vivieron los de mi generación pero también qué fue para los adultos, los bebés y los jóvenes.
Nunca olviden que ustedes son los engranajes del gran motor que hace funcionar a /sk. Háganse cargo.