domingo, 27 de julio de 2008

De casas muy raras I

Siempre que escuchaba hablar de "La casa de los espíritus", daba por descontado que se paseaban miles y miles de Caspers por los cuartos asustando a todo aquel que osara perturbar la calma del mundo de los muertos.
Tiempo después, alguien me dijo que la casa de M. (genial poner "m." porque el mundo está plagado de emes y acá cualquiera puede sentirse el protagonista) era como la casa de los espíritus. Si bien para ese entonces ya había aprendido que mi elucubración en poco correspondía con la trama, me gusta pensar que el misticismo del título tiene algo que ver con lo que pasa en esa casa. Que, debo aclarar, no es sólo de M., sino de M. F. A. M. y así ad infinitum.
Mi primer acercamiento fue, digamos, interesante. Jóvenes, me dijeron, plagada de jóvenes. 6 por aquel momento.
Extraño, no menos interesante por ello. A pesar de dubitarlo, terminé accediendo a la visita que poco me tentaba porque estaría rodeada de desconocidos o de conocidos acompañados.


Llegamos.
La puerta, a punto de caducar, daba la bienvenida a un lugar oscuro (oscurísimo bajo el manto del desconocimiento).
Cuando nuestro Virgilio acudió al timbrazo de mi amiga M. (otra eme, ¿no les digo que son mil?) fue necesario un tirón firme y seco (que luego entendería yo que es requisito imprescindible para atravesar el umbral) para hacer posible el ingreso.
El recorrido por el pasillo no fue menos emocionante que el acto de apertura. Algunas luces muy lejanas intentaban bañar el pasillo eterno que además de no tener techo permitía ver muchos de los cuartos que, me enteraría después, formaban parte de la extraña construcción. Virgilio recorría con soltura y calma el camino y M. lo seguía sin temor alguno (no sólo por estar acompañada de su guardián, sino porque ella también tenía ya cierta familiaridad con el recorrido). Yo, sin embargo, con ojos desorbitados, intentaba captar todo lo que podía del trayecto.
Al final del pasillo, por fin, la puerta blanca. Otro tirón (las puertas de la guarida parecen contar con una especie de negación a la apertura suave y simple, gustan de un poco de violencia) y escaleras.
En ese momento, ya desesperanzada, creí que todo era un invento y que no existía tal casa, que toda nuestra noche se iría entre escaleras, pasillos, puertas reacias a dejarnos pasar y golpes por parte de nuestro guía. Resignada, seguí a la dupla por las escaleras.
Eran un poco empinadas. Yo llevaba una mochila gigante y empezaba a sentir que quizás sí nos acercábamos a algo. Los nervios, entonces, hicieron que me tropezara.
Disimulé mi casi caída procurando que nadie la notara y, cuando miré arriba para certificar que había logrado ocultar mi torpeza, ahí estaba.
Vi la espalda de mi amiga entrando por una puerta transparente. Había muchas otras pero consideré que lo más correcto sería seguir a M., hubiese sido muy descortés (aunque no poco emocionante) aventurarme a recorrer sola ese laberinto que, cual fitito de payasos, parecía una pequeñez de afuera pero sabía servir de morada para un gran contingente de jóvenes estudiantes.
Con mucho miedo, agarré el picaporte de la puerta que me habían dejado cortésmente abierta (sospecho que por mi poca familiaridad con el arte de los golpes) y decidí penetrar la espesura del bosque de lo desconocido. Entré a timbredearriba.

sábado, 26 de julio de 2008

Why so serious?

miércoles, 16 de julio de 2008

Martes a la tarde.
Ya es casi verano, entonces sigue habiendo un sol radiante a pesar de que el alud de chicos con mochilas y uniformes haciendo cola por su helado indique que ya hace rato pasó el horario de salida de la escuela, que ya hace rato pasaron las 5 de la tarde.
Él, entre charlas acerca de tierras añoradas y comunidades de seres desconocidos, mete la mano en su bolso. La tarea se vuelve un poco compleja, su otra mano tiene que luchar por escapar a las gotas del helado víctima de ese sol tan radiante y veraniego.
Lo consigue. Ella lo mira, es poco lo que sabe de él y no puede imaginar qué se esconde entre su mano y su bolso.
La intriga crece, claro, porque él advierte que tiene algo para ella.
Mientras tanto, los chicos gritan. Dos de ellos, casanovas, realizan la danza de cortejo alrededor de una chica muy consciente de la situación que la rodea. Gana, como siempre, el que tiene la bicicleta. A los 12 años una chica ya sabe lo que quiere y medio de transporte mata galán.
Él se encariña con el perdedor. Siempre le simpatizaron los antihéroes. Se lo hace saber y ella adhiere.
Mientras tanto, ella lo mira, siempre lo mira.
Cuando él termina de buscar, también la mira. "Lo vi y pensé en vos". Le encanta escuchar eso. Le encanta la idea de que él piense en ella aún cuando no están juntos. No puede evitarlo y sonríe.

martes, 15 de julio de 2008

Una de las mejores respuestas que obtuve a mis comentarios pelotudos.

M. dice:
No quiero que esté mal.
V. dice:
Y yo quiero un pony, gila... Pero mi mamá odia al campo porque es oficialista.

sábado, 12 de julio de 2008

capos

jueves, 26 de junio de 2008

Jueves.

Hoy fue un día larguísimo. Y digo fue aunque debería decir es, porque faltan años luz para que me vaya a acostar.
Como leí una vez en un blog, mi atención a mi espacio es directamente proporcional a la cantidad de obligaciones que tengo en mi agenda.
Esto me hace pensar, entre otras cosas, en agendas. Nunca, jamás, pude llevar una por más de dos o tres meses. Ni siquiera cuando era más chica y tenía una amiga que, además de hacerme conocer el camino a la fama con videoclips caseros de baja reputación, me mostraba su agenda llena de vericuetos, secciones, colores, recortes, accesorios y secretos que le encantaba compartir conmigo. Ni siquiera en ese momento -y eso que para mí era super atractiva la idea- lo logré.
Ahora, por ejemplo, tengo una bastante linda. Es toda negra, sí, pero le puse en la tapa un dibujito que me regaló una amiga que no es la que hacía videoclips -esta, más chic, había obtenido el dibujito en algún territorio del viejo continente, yo no me codeo con cualquiera-. Además, es del tamaño de un cuadernito Gloria, sólo que mejor alimentada, más rellenita. Es muy linda, pero el problema sigue existiendo. Jamás pude mantener una agenda. No entiendo por qué me sucede, pero la cuestión es que mi soporte predilecto para mis citas siempre termina siendo mi mano (que recién ahora comprendo para qué es tan grande).
Y el día sigue siendo largo y yo tengo que ir a estudiar, pero todavía no entiendo por qué no puedo llevar una agenda y por qué ni siquiera pude hacerlo cuando mi mamá me había comprado la Pascualina que era re cara y casi que te obligaba a que la mamarrachearas toda.
También pensé que me irrita mucho que la guía t de bolsillo sea tan frágil y que sus páginas siempre estén doblándose de aquí para allá, pero creo que eso no es algo que me conflictúe tanto como lo otro.

domingo, 22 de junio de 2008

Cosas que descubrí ayer:
a) "A jugar con Hugo" estaba arreglado y muchas veces tocabas los botones pero en el aire no sonaban para que pareciera que eras un opa que no sabía seguir los comandos de la conductora. Y lo sé porque un participante me lo contó.
b) Hace mucho tiempo que no bailo en un contexto que no sea mi hogar y con mi hermana, ambas en pijama.
c) Volviendo a los juegos de tele, Kito Pizzas, la versión pedorra de Hugo, estuvo conducido por un tiempo por un participante de Expedición Robinson.
d) Ultimamente estoy mucho más capa controlando mis malos humores.
e) Ya no quiero escribir este blog pensando en algo que a mi público le guste porque al fin y al cabo, sólo me lo hice para mejorar mi escritura y para poder encuestar (aunque sí, este mes no hubo, pero en Julio se viene).
f) Extraño a Pm (saquen los violines que me puse sentimental).
g) Todo el mundo está atravesando una suerte de vagancia épica ¿Será la etapa del año?
h) Mi casa es un bajón para dormir, medio ruido que alguien hace en la cocina y ya se escucha en mi cuarto. Esto ya lo sabía, no lo descubrí ayer, pero ayer descubrí que me quiero ir a vivir sola a una cueva.
i) Quiero hacer una fiesta de disfraces.
j) Existe un libro sobre la caca y yo lo leí entero.

Descubrí muchas cosas en un solo día. Fue bastante productivo. Y ojo, que acá sólo les conté algunas de ellas, el día fue mucho más fructífero. Es muy bueno que existan jornadas así, de revelaciones espirituales de esta calaña.