*
Nunca pude abrazar ninguna causa con suficiente énfasis. La mayoría de las veces por desinformación. Otras tantas por desinterés. Las restantes por ser un poco cobarde y otro poco pecho frío.
Te envidio porque podés llorar por muertos que no conociste pero que creían en lo mismo que vos y que injustamente se fueron.
*
Durante mucho tiempo creí que por mis venas no corría una gota de sangre sudamericana. Que mi argentinidad no era más que una burocracia azarosa producto del ius soli y de que mis viejos vivieran acá.
Si me había criado siendo hija de Disney y de Nickelodeon, si desde muy chiquita -m*nemismo mediante- pasé casi todos mis veraneos en lugares a los que se llegaba en avión y, preferentemente, se hablaba en inglés. Mis primeras ídolas fueron las Spice Girls, me enamoré de los Backstreet Boys y así siguió el camino, justificando con mi devenir las cuotas mensuales del instituto de Inglés.
Pero si tengo que pensar cuándo supe que tu nombre no era elamigode, empieza a sonar la cumbia y no hay Nick Carter que pueda ganarle.
*
Soy una miedosa. No es novedad para nadie que dar un paso en cualquier nueva dirección me llena de nervios. Siempre. Mi filosofía implícita podría llegar a ser "pensemos, re-pensemos, revisemos, temamos, y después, quizás, vemos". ¿Cómo no voy a envidiarte de nuevo si la tuya, me dijiste el primer día, es el "vamoyvemo"?
*
Buen viaje.
lunes, 28 de octubre de 2013
domingo, 16 de junio de 2013
A todos, gracias.
(Echo - Incubus).
A B.:
Por ser el primer correspondedor (lo cual cobra más relevancia si recuerdo que yo todavía usaba aparatos).
(Sunshower - Chris Cornell / Beloved One - Ben Harper)
A P.:
Por ser el primero que portó el título. Por los chistes y los cuentos (por el ¡picaporte!). Por ser el primero que me quiso mucho sin tener vínculo sanguíneo. Por las ficciones de la ventana, los helados y el parque. Por darme más seguridad. Por las canciones. Por las palabras de ese momento. Por las de después también.
(Fix You - Coldplay / Sweetest Thing - U2)
A F.:
Por la complicidad y el humor compartido. Por las series y el cine. Por los fines de semana. Por el heroísmo de tolerar mi CBC. Por las risas.
(Mushaboom - Feist)
A N.:
Por el amor. Por la paciencia. Por ayudarme a no llorar más por lo viejo. Por quererme. Por la compañía, el respaldo, el consuelo, el apoyo. Por Toti y los bebés. Por llorar conmigo. Por perdonarme.
(Gone for good - Morphine)
A M.:
Por haberme enamorado. Por haber sido el primer duelo costoso. Porque crecí gracias a eso. Porque ahora sé qué quiero.
A B.:
Por ser el primer correspondedor (lo cual cobra más relevancia si recuerdo que yo todavía usaba aparatos).
(Sunshower - Chris Cornell / Beloved One - Ben Harper)
A P.:
Por ser el primero que portó el título. Por los chistes y los cuentos (por el ¡picaporte!). Por ser el primero que me quiso mucho sin tener vínculo sanguíneo. Por las ficciones de la ventana, los helados y el parque. Por darme más seguridad. Por las canciones. Por las palabras de ese momento. Por las de después también.
(Fix You - Coldplay / Sweetest Thing - U2)
A F.:
Por la complicidad y el humor compartido. Por las series y el cine. Por los fines de semana. Por el heroísmo de tolerar mi CBC. Por las risas.
(Mushaboom - Feist)
A N.:
Por el amor. Por la paciencia. Por ayudarme a no llorar más por lo viejo. Por quererme. Por la compañía, el respaldo, el consuelo, el apoyo. Por Toti y los bebés. Por llorar conmigo. Por perdonarme.
(Gone for good - Morphine)
A M.:
Por haberme enamorado. Por haber sido el primer duelo costoso. Porque crecí gracias a eso. Porque ahora sé qué quiero.
jueves, 9 de mayo de 2013
domingo, 28 de abril de 2013
A mi ansiedad:
Acá estamos de nuevo, vieja amiga. Una vez más, nuestros caminos se unen en una mordida de uña, un TOC que nos cobija y el tamborileo nervioso de los dedos que ofrece una magnífica banda sonora para esta noche.
Cualquiera podría pensar que siendo tan viejas conocidas ya puedo manejarte con altura, pero no. No sé si será tu exceso de astucia o mi falta de capacidad, la cuestión es que caí una vez más.
Me sorprende cuán mínimo puede ser el factor que gatilla el caos ansioso. Momento inicial: tranquilidad, un fin del fin de semana como cualquier otro. Segundos más tarde: la bajada de la montaña rusa, el juego de caída libre del Parque de la Costa, un avión despegando, escuchar mi apellido cuando espero para rendir un final.
Llegaste y te instalaste, traviesa y escurridiza. Ahora tengo que manejarte.
Una amiga me dijo que ella, para apalearte, bailaba. Otro me sugirió que escriba todo lo que gritaría a aquel/aquello que me genera este estado y lo mande a un destinatario neutral.
Grooveshark, canción moderna y a destinatarios neutrales lo siguiente:
No. No da. It doesn't give, baby.
Las reglas eran claras: nos vemos pocas veces, hablamos sólo lo indispensable así nuestras neuronas no perecen en el intento, bailamos -porque es un lenguaje más universal-, nos reímos de nuestras diferencias y qué bello ha sido conocerte, cada uno sigue su camino.
Nunca dijimos que valían los regalos y los chistes internos. Inventar un idioma mitad y mitad tampoco se podía. Nadie te dijo que podías decirme que me ibas a extrañar mientras miraba por la ventana de Río. Nadie te dejó contarme tu vida entera mientras miraba por la ventana de Almagro.
Estaba claramente establecido: lo nuestro era el acontecimiento, no la duración.
Vos no hiciste caso. Pero no te preocupes, viste que yo soyun poco bastante apegada a las reglas. Por suerte las leí de nuevo.
Las reglas eran claras: nos vemos pocas veces, hablamos sólo lo indispensable así nuestras neuronas no perecen en el intento, bailamos -porque es un lenguaje más universal-, nos reímos de nuestras diferencias y qué bello ha sido conocerte, cada uno sigue su camino.
Nunca dijimos que valían los regalos y los chistes internos. Inventar un idioma mitad y mitad tampoco se podía. Nadie te dijo que podías decirme que me ibas a extrañar mientras miraba por la ventana de Río. Nadie te dejó contarme tu vida entera mientras miraba por la ventana de Almagro.
Estaba claramente establecido: lo nuestro era el acontecimiento, no la duración.
Vos no hiciste caso. Pero no te preocupes, viste que yo soy
(Y a vos, ansiedad, que debés haber mirado con ojos curiosos toda esa cursiva que no te incumbe: no creas que un pequeño triunfo te hace ganar una batalla porque el único fin de esta cruzada es aniquilarte).
martes, 16 de abril de 2013
jueves, 11 de abril de 2013
Meli vs. el resfrío.
Hoy: afonía.
Los días grises me dan ganas de escuchar canciones en inglés de otras décadas.
domingo, 7 de abril de 2013
Nostradamus.
"¿Te imaginás? Si pasa, la semana que viene va a ser la mejor del año" le dije a Viviana el viernes.
El domingo me recibe con madre en observación, 37 grados de fiebre que me tienen con cuerpo de gelatina y una posible perspectiva de guardado de cama por un par de días.
Justo en esta, la mejor semana del año.
La próxima vez que sea tan taxativa me voy a tener que propinar unos buenos golpes.
El domingo me recibe con madre en observación, 37 grados de fiebre que me tienen con cuerpo de gelatina y una posible perspectiva de guardado de cama por un par de días.
Justo en esta, la mejor semana del año.
La próxima vez que sea tan taxativa me voy a tener que propinar unos buenos golpes.
miércoles, 3 de abril de 2013
Paradójico.
Nunca en mi vida practiqué tan escasamente el hacer sociales como desde que entré a la facultad homónima.
jueves, 27 de octubre de 2011
Amor narcótico
Yo quiero un novio que cante, tararee y baile los temas de Chichi.
Que, si tiene fiebre, me diga "es que la ciencia no funciona, sólo tus besos, vida mía".
Que antes de cocinar me agarre de la cintura y nos pongamos a bailar un tema de Jandy Feliz (sabiendo ambos quién es Jandy).
¿Cuánto de esto es genuinamente sangre latina y cuánto influencia de los sábados al son de "Bachata Rosa" de la mano de mi madre?
Jamás lo sabremos, sólo puedo concluir que al próximo interesado le hago preparar una coreo antes de empezar a salir para ver qué onda.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Antropología, tecnología y disney (o del guiso que se arma mi inconsciente con esos ingredientes)
Estaba en la sabana africana. En un lugar vacío, sin vegetación y bastante marrón claro. Había tres hombres parados mirando para el lado opuesto al que estaba yo. Su ropa era de explorador y el color se mimetizaba considerablemente con el suelo. Son antropólogos, concluyo.
De repente, aparece la mamá de Simba (sí, Simba, el Rey León) y me explica que Simba está teniendo malas juntas y que ella lo repudia.
Aparece Simba corriendo adelante de una manada de hienas, pero no es que las hienas lo persiguen, son parte de su equipo. Los antropólogos miran interesados y analíticos toda la secuencia.
La mamá de Simba empieza a rugir, reta a su hijo y espanta a las hienas, que huyen.
Yo saco un celular de plástico celeste y tipeo en un word que tiene el celular: "hienas nazis, clara referencia etnocentrista" y pienso "claro, es obvio, las hienas y Simba no aceptan a otras razas, Simba va a matar a su mamá".
Los antropólogos toman apuntes.
viernes, 12 de agosto de 2011
Chau.
A esos colores amarillos y pasteles que tanto me empalagaron. Al timbre cantarín. A la canilla con forma de sapo del balcón que supo ser mi favorita desde que tenía 10 años y jamás fue destronada. Al piso de madera brillante porque a mi mamá no le entendieron cuando pidió mate. Al zócalo del lado izquierdo de la puerta de nuestro baño en el cual, cuando llegué y me sentía una pandillera del bronx, tallé un elocuente "meli was here" (lo creí bien oculto y mi mamá lo descubrió a los cuatro días). A la calle de los árboles. Al tachito tecnológico. A la puerta para el voyeur con el vidrio traslúcido.
A las noches en vela hablando por teléfono en el recoveco mínimo entre mi cama y la ventana. A las noches en vela llorando en ese mismo recoveco. A los novios que venían a ver tele en el cuarto compartido. A las películas en el living con el reflejo del balcón que implicaba muchas maniobras para encontrar el lugar perfecto.
A los vecinos, a Ricardo. Al guardia amigo, al romántico, al dormilón, al amargo, al servicial. A no bajar a abrir nunca la puerta. Al ascensor y su puerta fallada. A la puerta verde. A las llaves gigantes de la puerta verde. A la baulera.
A la pileta, a las tiradas a la misma inventadas con bel. Al tutti frutti tramposo en el living y en la cocina ("yo escribo en el living porque sino se copian de mí", decía papá para poder hacer trampa tranquilo). A las luces quemadas. A las horas de charlas con amigas en el living. A la biblioteca benefactora que siempre nos esperó con algún libro interesante .
A los momentos horribles, los llantos inconsolables y la angustia desesperante. Al miedo a la noche. A los días en que este dejó de ser nuestro espacio y se volvió uno ajeno, feo, deprimente.
A los cumpleaños en la mesa del living todos apretados. A las navidades y año nuevos en la mismísima mesa. Al lavadero con vinos que jamás tomamos. A las salidas del mismo al balcón por la ventanita y no por la puerta.
Al fin de la primaria, la secundaria, la facultad, las facultades. A los primeros desamores, a los segundos, a los terceros. A las plantas marchitas.
A mi casa. Chau, casa.
lunes, 18 de julio de 2011
chiquitos
no crean que esto cayó en desuso. pasamos por unas jornadas de esterilidad productiva, pero eso no significa ni significará jamás la muerte del espacio.
quizás nos renombremos, cambiemos de dirección o pasemos un par de meses más así, pero no pierdan la calma. todo se va a acomodar y van a volver a disfrutar de esto que tantas alegrías les legó.
los quiero, siempre.
quizás nos renombremos, cambiemos de dirección o pasemos un par de meses más así, pero no pierdan la calma. todo se va a acomodar y van a volver a disfrutar de esto que tantas alegrías les legó.
los quiero, siempre.
sábado, 8 de enero de 2011
viernes, 31 de diciembre de 2010
Chilines
Subíamos al auto y ya sabíamos que se venía un camino larguísimo. Uno de los pocos, en ese momento, que permitía que nos durmiésemos hasta llegar. Había que descansar para todo lo que se venía. Allá, un sinfín de primos, amigos, conocidos, tíos (digamos) y familia saliendo hasta de abajo de las baldosas.
Comer hasta reventar, mirar tele en la cama gigante que siempre supo hacerse un poco más grande para albergar a algún nuevo visitante, la mesa larguísima y el amparo material de esos muros que nunca dudaron en asilar a ninguno. Y en la cabecera, atrás de todo eso, ellos, siempre ellos.
¿Ma, son mis tíos? No, tus tíos abuelos... Aaaah...¿no quieren ser mis abuelos? aceptaron sin dudarlo ese pedido de adopción que hice a mis pocos años de edad. Chiquita pero ninguna naba, me daba cuenta de que adelante mío había abuelazgo de calidad.
Hoy se terminaron de ir. Mi papá elige recordarlos en sus mejores momentos y hace una sucesión de sus greatest hits. Yo no puedo hacer lo contrario. No porque lo elija, sino porque no existen malos recuerdos si ellos los protagonizan.
viernes, 17 de diciembre de 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
Balconeros
Enfrente de mi trabajo hay, a saber: un edificio del banco francés, un restaurant, el edificio de la unión industrial argentina con vestigios de pintura que algún furioso habrá tirado en señal de protesta, una confitería y dos edificios más que no se destacan más que por estar en la avenida de Mayo. Para estar en esta avenida es necesario un único requisito: tener balcón.
Siendo una de las calles más marchadas y movilizadas del país, es casi impensable construir algo que no privilegie la visualización de la calle.
Los que tenemos la suerte de contar con estos palcos VIP para las manifestaciones, hacemos gala de la posibilidad y, al primer redoble de tambor, corremos a apostarnos al balcón para acompañar desde el primer manifestante hasta el último policía.
Ayer fue la marcha de los bancarios. Los había de todas partes: Tucumán, Córdoba, Santa Fé, Buenos Aires. Incluso contaban con un cantante que los arengaba desde un camión. Hasta ahora, rankea como una de las mejores marchas que presencié (y eso que ya fueron muchas).
Como siempre, elijo el balcón más grande, el que está más cerca de Lima. Desde ahí puedo ver mejor y además no tengo miedo de que ese balcón se caiga (parece más resistente).
La marcha era muy larga y había muchas personas. Llegó un momento en que el desfile parecía no avanzar, aunque ellos lo hicieran, porque la cantidad de gente caminando era abismal. Decidí, entonces, lo que nunca: miré enfrente en lugar de mirar abajo.
Descubrí que, como yo, había muchos espectadores del evento. Entre ellos, un fotógrafo. Me quedé tildada porque sus piruetas me daban una mezcla de fascinación y pavor. Estaba colgado de la baranda para poder sacar mejores fotos (creo que era para eso, espero que haya sido para eso). Una compañera suya, una rubia, le hacía compañía.
Al parecer, la rubia se aburrió. Agarró y se fue. Yo me quedé mirando al Indiana Jones de la fotografía.
Se ve que él también se aburrió de tanto desfile, porque dejó de mirar para abajo y miró enfrente.
Yo, que no manejo bien el arte del disimulo, estaba segura de que no me había visto seguir sus acrobacias. No fue poca mi sorpresa cuando noté que, desde lejos, me saludaba con la mano.
Después de recuperar mi color de piel (que había virado violentamente al rojo), devolví el saludo, a lo lejos, con la mano también.
Creo que divisé una sonrisa, pero no estoy muy segura. De todas maneras, no importa. El saludo fue un carnet de socia suficiente. Ya formo parte del círculo de balconeros.
martes, 26 de octubre de 2010
Internet y yo
Si bien hoy construye uno de los pilares de mi educación y por ello le estoy muy agradecida, internet y yo no siempre tuvimos una gran relación. De hecho, nuestra primera cita fue desastrosa.
Teníamos, bel y yo, algo así como 6 y 9 respectivamente. Mi papá nos dio la gran noticia: vamos a tener internet en casa. Para ese entonces, internet era algo que ansiaba con todo mi ser. Los programas de televisión empezaban a publicitar sus dominios web en los que encontraría "muchos más contenidos y diversión" una vez finalizado el show. Imaginate.
En ese entonces, la conexión venía vía teléfono. Nos organizamos. Padre nos dijo "van a tener 15 minutos de internet, piensen bien dónde quieren entrar porque no podemos ocupar el teléfono por una hora".
Ni siquiera lo dudamos un segundo. Al unísono gritamos "¡la página de Cartoon!". Pocas veces nos habíamos puesto de acuerdo tan rápido.
- Anotá, papá: doble be doble be doble be punto cartun con dos o network punto com.
- No! te olvidaste el ele a! Es cartoon network ele a punto com!
Papá hace caso. Loading. La emoción llenaba nuestros diminutos seres. Estábamos a un paso de la felicidad extrema y sin límites.
Cargó. Ahí, saludándonos desde el otro lado de la pantalla, todos nuestros seres queridos: los picapiedras, ed, edd, también eddie, dexter, su hermana y toda esa gente a la que tanto adorábamos y a la que nos hubiese encantado invitar a nuestros cumples.
- ¿Quieren jugar un juego?
No salimos de nuestro asombro. No sólo estábamos en internet... también PODÍAMOS JUGAR.
Al borde de la aneurisma le imploramos a padre que entrara urgentemente a cualquier juego que estuviera a la mano. Loading... Loading... Loading...
"Necesitás un plug-in para jugar a este juego"
Ruido estridente de nuestras ilusiones rotas. Tristeza. "Bueno, mañana jugamos porque ya pasaron los 15 minutos".
Nunca nos vamos a olvidar del comienzo de esta relación que hoy tanto nos nutre pero que otrora no supo hacer más que arrancarnos lágrimas de desilusión.
martes, 19 de octubre de 2010
Noches en las que desearíamos mandar a todos a cagar y en las que súbitamente se comprende que no hay bajón comparable al de levantarse con malhumor
En la RAE dice que "malhumor" puede ir así o separado. Yo lo prefiero junto. Las dimensiones físicas de la palabra, larga, ininterrumpida, gigante, describen mucho mejor el estado que dos palabras cortas que, encima, tienen una pausa en el medio. Porque pausa las pelotas. El malhumor empieza a la noche y te acompaña hasta el día siguiente. Todo el puto día. A sol y a sombra lo tenés prendado cual koala.
Empecé por desayunar. Sacar el hambre puede ser el primer paso en el camino a la felicidad. No, nada, lo único que cambió fue que mi malhumor dejó de venir con la banda sonora de mis ruidos estomacales.
Pensé en distraerme en internet, este dios que todo lo ofrece. Un carajo. Ni facebook, ni gmail, ni chat... ni siquiera youtube.
Empecé a pensar psicoanalíticamente. Me dije que, para resolver el problema, lo mejor puede ser encontrar las causas. Empecé a cavar en lo más profundo de mi conciencia a ver qué había disparado todo esto. "Bien, es un estado de cosas", pensé. Empecé a desmenuzarlas. Una por una. Tal vez así las podría resolver y, ya que el todo es la suma de las partes, mis problemas de ánimo se solucionarían en un santiamén. Las requetebolas. Rememorar cada hecho por separado fue inflar más cada uno de ellos. Terminé con ganas de ir a golpear puertas al canto de "se rifa una piña y tenés todos los números".
La sangre hierve. La cabeza estalla. Este koala de mierda no se me despega más.
Puta madre.
jueves, 30 de septiembre de 2010
10 cuadras de viernes
Todo lo que voy a contar pasó el viernes pasado alrededor de las 12.30 de la noche.
Estaba en la parada del segundo colectivo que me tomo cuando vuelvo de la facultad. Venía quemada como cualquier persona que cursa en ciudad universitaria un viernes a la noche.
El colectivo no llegaba. Todos los que estábamos esperándolo nos movíamos, caminábamos en círculos, nos asomábamos estirando el cuello para ver si, de alguna manera, teníamos indicio del 126. Pero nada.
La chica de adelante mío, una chica con el pelo rojo pasión, parecía absorta en su mundo. Ella no cogoteaba ni caminaba en círculos, solo se movía en su lugar pero parecía hacer un bailecito más que estar ansiosa como todo el resto.
De repente, se dio vuelta.
-¿Vos sos mi vecina?
La pregunta me tomó por sorpresa. Pensé que estaba chiflada. Después pensé que me había confundido. Después pensé que tenía ojos en la espalda, porque no noté que se hubiera dado vuelta para mirarme. Finalmente, la reconocí. Era B.
Yo a B. la conocí hace muchos años de manera cibernética. Mi novio de ese momento llegó a su fotolog (fa, mirá el revival que te tiro) y así la conocimos. Yo nunca la había visto en persona hasta ahora.
Le dije que sí, que efectivamente éramos vecinas.
- No te reconocí porque en las fotos no tenés el pelo así, ni siquiera lo tenés rojo.
- Sí, vos también sos distinta. Parecés más chiquita en persona y además, sos mucho más linda. En las fotos no salís muy bien.
Ahí entendí todo: una persona que me batió la justa a las tres palabras de hablarme tenía que tenerla clara.
- ¿Caminamos? El 126 no va a venir y son 10 cuadras, charlando se pasan rápido.
Accedí. Me había predispuesto muy bien que me saque la ficha como lo hizo. Empezamos a caminar.
En la primer cuadra me contó sobre su novio. Yo asentía y escuchaba atenta. No participaba muy activamente, todavía trataba de entender esa situación.
En la segunda cuadra me preguntó por mi novio del momento en que empezamos a hablar cibernéticamente. Fue mi primer novio, le conté. También le conté que no salimos más desde hace ya como 4 años. Ella me contó que ese novio mío salió con su hermana un par de veces. Me pareció un dato de color interesante.
En la tercera cuadra me contó cómo su suegro la vio semidesnuda en la cocina de su casa (de la casa del suegro) y cómo eso instaló el quiebre en el vínculo con su familia política. Su pelo, colorado, acompañaba la imagen que la familia del novio se hacía de ella.
Ella veía que yo no aportaba tanto. Me empezó a preguntar sobre mí.
La cuarta cuadra, entonces, fue ponerla al día sobre mi situación amorosa (más bien, contarle toda mi vida amorosa, ya que nunca supo de ella). Contando con más material, empezó a opinar. Consideró un acierto mi separación con mi primer novio. Opinó que al segundo no le di el tiempo suficiente.
Todo seguía siendo raro, pero no podía perder tiempo pensando en eso, las cuadras estaban por acabarse y quería recopilar la mayor cantidad de cosas de esa noche, era bastante extraña.
A la quinta cuadra, siendo ya más confianzudas las dos y embebidas en el espíritu solitario de la noche que nos hacía sentir, más o menos, como las únicas dos personas caminando por caballito, empecé a soltarme más. Hablé sobre ella y su novio, sobre la familia del novio. Hablamos de política, también. Me contó que su familia política la veía como demasiado liberal y eso era un problema. Pero también me dijo que su novio era como ella, con lo cual no le daba pelota a su familia. "Por eso estamos bien como estamos, porque somos los dos ovejas negras en nuestras familias" dijo. La sexta y la séptima cuadra se pasaron volando entre anécdotas vergonzosas que incluían a sus suegros y a su cuñada.
Me dio pena, en un momento, su mala suerte con la familia del novio. Pero después la vi, la escuché hablar y me di cuenta de que pocas veces me crucé con personas tan enamoradas. Hablaba tranquila, sin levantar la voz, pero cada vez que nombraba a su él, tenía un dejo de noséqué que lo hacía evidente. Frente a eso, pensé, ni una legión de suegros iba a poder.
Íbamos por la octava cuadra. A ella le quedaba una, a mí dos.
Siendo consciente, creo, de que le se le acababa el trayecto al lado mío, disparó.
- ¿Y cómo estás?
La pregunta fue extraña. Sonó como una pregunta hecha por alguien que me conoce hace años, que conoce hasta el detalle más insignificante de mi vida privada. B. me había conocido hacía ocho cuadras. Ocho cuadras le bastaron para hacerme esa pregunta.
Un poco sorprendida, otro poco atontada y otro poco perdida entre todos estos pensamientos que aparecían, me olvidé de responderle.
Pasados unos segundos, me apuré y vomité un "muy bien, por?" que fue menos convincente que los planes de año nuevo.
Sonrió. Se dio cuenta de todo lo que pasó en esos segundos, estoy segura. Entendió todo. Lo entendió tan bien que me dejó con mi respuesta, sin retrucar, decidió no hacerme sentir incómoda y siguió caminando, en silencio, a pesar de que sabía que mi respuesta no era del todo verídica.
Cruzamos la calle. Estábamos por llegar a su casa. No hablamos. Cuando estábamos en la puerta, me dijo "bueno, yo vivo acá". La saludé. Ella hizo lo mismo y me dijo "espero que se repita".
Caminé la cuadra que me faltaba. Y hasta llegar a mi casa, a mi cuarto, a mi cama, lo único que pensaba era una puta frase. La frase que me quedó atragantada y que no me animé a decir:
Yo también.
lunes, 1 de marzo de 2010
Atenti la toca
En una semana cambiamos el dominio porque nos parece ridículo seguir teniendo como dirección shakirakurosawa cuando conocimos la fama de la mano de v for voligoma.
Ya saben, en unos días, www.vforvoligoma.blogspot.com
Ya saben, en unos días, www.vforvoligoma.blogspot.com
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